"Los artistas somos los primeros en notar la recesión"

El músico habló de su nuevo disco, de la crisis económica del país y del fuerte lazo que mantiene con su tierra, en el interior salteño. El próximo sábado se presenta en el City Center.







La vida de Jorge Rojas está atravesada por los viajes. Nació en Cutral Có, Neuquén, donde sus padres se radicaron por motivos laborales. A los 9 años se mudó a Marca Borrada, un pequeño pueblo del Chaco salteño, una de las zonas más postergadas del país. Después, ya consagrado con Los Nocheros, conoció toda la Argentina y la mayoría de los países de América. Y ahora vive en Anisacate, una villa serrana de Córdoba, donde tiene su estudio de grabación y funciona todo el centro de operaciones de su carrera solista. Si bien el cantante ya conoce muchas geografías, para su nuevo disco buscó inspiración en un viaje solitario por Latinoamérica, un recorrido singular que le permitió estar en contacto con otras culturas y otras músicas. El flamante álbum, "Mi cantar", es un reflejo de ese recorrido, con ritmos y sonidos que vienen de Bolivia, Colombia o Cuba.
Ese es justamente el material que Rojas estará presentando el próximo sábado 26, a las 21, en el Centro de Convenciones del City Center. El dueño de hits como "No saber de ti" y "Búscalo en tu corazón" también repasará sus éxitos, en un show que suma bailarines y una banda con diez años de experiencia. Antes de llegar a Rosario, el ex integrante de Los Nocheros habló con Escenario de la música latinoamericana que lo emociona, de la crisis económica del país y de su constante regreso al interior de Salta, la tierra que lo obsesiona.
—¿Por qué decidiste hacer un viaje por Latinoamérica? ¿Necesitabas inspiración?
—Sí. Para poder encarar un nuevo disco hay que encontrar la motivación necesaria. Hay que escribir canciones con las que uno se sienta identificado. Cuando uno lleva un montón de años cantando y tocando, se hace más difícil escribir algo nuevo. Uno ya ha dicho tantas cosas en canciones... Para que una canción sea buena necesita de nuevas experiencias. A mí la música latinoamericana me encanta, es muy rica, me emociona. Yo escucho un son cubano, una guajira, una cumbia o un vallenato y me emociono. Quise hacer un viaje por donde están las raíces de lo que a mí me moviliza.
—¿Por qué países anduviste? ¿Qué fue lo que más te impactó?
—Los viajes fueron casi sin planes, informales. Y también compartí talleres de música en algunos países. Eran viajes desestructurados, buscando las vivencias y las experiencias que surgieran. Eran para escuchar y nutrirse. Anduve por Uruguay, Bolivia, Chile, Colombia, México y el último punto fue Miami, para encontrarme con otros autores. Bolivia me impactó mucho. La riqueza de su folclore es prácticamente desconocida. En el trayecto nacieron las melodías y las historias. Y todo forma parte de este disco, que nos está dando un toque de renovación.
—¿Qué autores latinoamericanos te inspiran?
—Son muchos. Desde las camadas más antiguas hay un abanico inmenso. En este viaje estuve con Tabaré Cardozo. Compartimos un tiempo hermoso en Uruguay. Yo canto una canción de él, "Lo que el tiempo me enseñó", pero con una mirada distinta. Y fui a estar con él, a compartir una charla, para poder hacer después otra versión. Hablar de los hermanos Hermosa en Bolivia es palabra mayor. Ellos son parte de la raíz de la música andina. Conozco muy bien su música y me gusta estar cerca, o ir a un concierto de Los Kjarkas. Todo eso me nutrió y después llegó al disco como melodías, arreglos y palabras.
—En tu viaje también fuiste a Miami. ¿Te tienta ahora trabajar con algún productor internacional, como Emilio Estefan, por ejemplo?
—En algún momento de mi vida lo hice, cuando estaba con Los Nocheros. Competimos por los Grammy y fuimos producidos por Bebu Silvetti. Hoy estoy en otra etapa de mi carrera, donde voy a nutrirme de cosas y vuelvo a mi lugar a componer mi música. Lo vivo como un viaje inspirador. Esa tentación no está porque ya en algún momento lo viví, sé cómo es, y hoy elijo estar acá, produciendo en mi país. Tenemos las mejores herramientas tecnológicas para hacer buenos discos.
—Uno de tus nuevos videos está filmado en el Chaco salteño, el lugar de tu infancia. ¿Cada cuánto tiempo volvés allá? ¿Tenés familia ahí?
—Yo siempre quiero filmar alguno de mis videos en el Chaco salteño, porque es un lugar que forma parte de mi esencia, de mis raíces y de todo el trabajo que hacemos allá con mi fundación Cultura Nativa. Estoy todo el tiempo volviendo porque tengo muchísima familia allá. Las dos familias, tanto la de mi madre como la de mi padre, son de allá, son cuarta generación. Mi papá todavía está ahí. El Chaco salteño es una zona de difícil acceso, habitada en su mayoría por pueblos originarios, con zonas de extrema pobreza. Por eso hacemos un trabajo solidario que aborda distintas áreas, como educación y salud. La fundación tiene 19 chicos estudiando, y la mayoría está en Córdoba, en distintas carreras y cursos. También tenemos equipos médicos, con operativos clínicos y quirúrgicos. Ya se practicaron cirugías a 700 personas en tres años. Son cirugías gratuitas que hacen médicos solidarios de todo el país. Es un lugar muy importante para mí. Y por eso quiero mostrarlo en mi música.
—Desde 2005 hasta acá editaste un álbum o dos por año, entre discos de estudio, en vivo y de duetos. ¿Cuánto cuesta mantener ese ritmo?
—Cuando estás en constante movimiento esa es una rueda que se alimenta sola. Los problemas pasan por quedarse atrás, o cuando se perdieron elementos en la comunicación y no tenés llegada al público. El elemento básico es la canción, una canción es la que te da la comunicación. Nosotros trabajamos para llegar a las canciones, que son el elemento para llegar al otro. La llegada de los artistas tiene que ver con lo que transmiten emocionalmente.
—Sos un músico independiente, con tu propio estudio de grabación y tu productora. ¿Qué te determinó a encarar tu carrera de esa manera?
—La llegada de Internet fue un momento crucial para todos. La industria discográfica cayó y las multinacionales que manejaban todo se achicaron o desaparecieron. Yo conocí el mundo de la música con las compañías discográficas, con los directores artísticos que buscaban nuevos talentos en los festivales. Esa gente hacía todo el trabajo. La difusión de la música por Internet terminó con eso. Ahora hay que adaptarse rápidamente para no quedar atrás. No nos quedó otra que aprender a grabar nuestros discos, saber cómo difundir las canciones, hacer nuestros propios videos y trabajar en la producción integral de los shows. Hasta ahora nos va muy bien.
—El año pasado nació tu quinto hijo y publicaste fotos en las redes sociales. Eso llamó la atención, porque no solés hacerlo. ¿Cuál es tu relación con las redes y la exposición?
—Siempre siento que estoy adaptándome. Es difícil para mí tener una comunicación fluida por esa vía, como tienen los jovencitos hoy, porque ellos nacieron con eso. Es un idioma común para ellos. Para nosotros, que ya llevamos más de 25 años con la música, es más complicado. Pero de a poco uno empieza a entender que hay que hacer contactos, que hay gente que te quiere mucho, que te apoya, que te acompaña y que le da continuidad a tu carrera. Y empiezo a entender que hay cosas que tengo que compartir con aquellos que están siempre ahí y tienen mucho afecto por mi persona.
—El 2018 fue un año difícil para los argentinos, con mucha recesión y problemas económicos. ¿Cómo vivís vos la situación del país?
—Como todo el mundo. Además nosotros trabajamos en el mundo del espectáculo. Lo primero que se recorta cuando empieza a haber crisis son las salidas, los shows, el cine, el teatro. Los artistas somos los primeros en notar la recesión, la falta de plata en la calle. Y esta recesión se ha notado mucho. Pero bueno, ahora arranca un 2019 con muchas posibilidades de cambio. El voto es nuestro principal instrumento. Los argentinos estamos otra vez cerca de poder elegir lo que queremos.
FUENTE: LA CAPITAL 

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