Un creador de pura cepa que dejó legado

Cada género musical tiene su pequeña o gran dosis de irreemplazables, esos que no tienen ni siquiera parecidos, los que pusieron personalidad, calidad y sabiduría en su trabajo.


Músicos y cantantes hay para todos los gustos, pero de los que trascienden las épocas no hay tantos.


Uno de esos casos es el del santiagueño Alfredo Ábalos, quien murió en el comienzo de la semana. Santiagueño de alma y de corazón, porque en realidad había nacido en San Fernando, provincia de Buenos Aires. 

Tanto era su apego por la provincia del norte que para el mundo del folclore era simplemente santiagueño.


Pero una buena descripción de quién era Alfredo la hizo al día siguiente de su muerte el diario “El Tribuno” de Salta, que dijo que “el ‘Gordo’ Ábalos fue un referente del folclore argentino en general y del santiagueño en particular, con potentes rasgos distintivos como su voz templada, y un repique preciso”.


“En sus más de 50 años de carrera artística, siempre estuvo vinculado con los folcloristas salteños, quienes sentían un aprecio inmenso por el ‘Gordo’, un hombre bonachón y hospitalario”, dijo el mismo diario.
“El Tribuno” dijo que “no sólo era un maestro del canto; fue un percusionista verdaderamente increíble, y ésta fue quizá su faceta menos conocida. Sin embargo, quienes saben escuchar mejor, lo catalogan como uno de los mejores bombistos que dio la música”.


Fue el dueño de una enorme producción discográfica como “Herencia folclórica”, “Silencio, canta Alfredo Ábalos”, “La voz de la chacarera”, “Moneda que está en el alma, se pierde si no se da”, “Cuando de cantar se trata”, “Las coplas de la vida”, “Con la conciencia tranquila”, “Una quimera más” y “Te digo, chacarera”.


Alfredo Ábalos es uno de los grandes exponentes de la música y su obra es sin duda una de las que quedarán entre las elegidas del folclore.


Fuente: rionegro.com.ar

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