Chaqueño Palavecino: Las cartas sobre la mesa

El folklorista lanzó un disco triple de 33 canciones que reúne clásicos del folklore argentino, canciones inéditas propias y ajenas, algunas cumbias, boleros y un dueto con Ramón “Palito” Ortega. Además, planea su regreso a Buenos Aires el 21 de septiembre en el Teatro Ópera.
Para muchos, Palavecino representa el sector más tradicional y ortodoxo del folklore. Consciente de esto, el Chaqueño comenzó a dar pasos para romper con aquella idea al colaborar en el MTV Unplugged de Los Auténticos Decadentes y compartir su festival Trichaco con bandas como La Renga.
No debe sorprender que Palavecino se despache con un disco triple, ya que suele ofrecer conciertos largos y sus noches en Cosquín o Jesús María nunca bajan de las tres horas de canciones. La explicación es simple, según cuenta él: “Me gusta mucho grabar: tengo un estudio propio y poco tiempo. Después, sobre canciones viejas e inéditas, yo ya tendría que haber grabado muchas más, hubiera querido dedicarle más tiempo a la grabación y a veces no se puede. También los clásicos que están incluidos me acompañaron toda la vida. Si fuese por eso, me gustaría grabar todos los clásicos que yo escuchaba. A mí me gusta todo el folklore, todo, pero a veces no tenés el tiempo para hacerlo”.
En 33 falta envido y truco!, Palavecino recuerda su pasado como colectivero y como camionero antes de entrar de lleno al folklore. En este punto, el Chaqueño rememora que en el paraje Rancho el Ñato, en Tartagal, y en Salta capital, su hermano mayor Pascual era quien ponía la voz en las peñas. “Los sábados y domingos era asado, guitarra con la familia y amigos. Antes era sacar el violín y la guitarra y tocar, había amigos de toda la zona que iban a casa. Cantaba todo lo que le gustaba. Hacía sus cosas. Él era el cantor, yo no quería ser cantor, metía la cuchara de vez en cuando. Después me animé en el norte en una peña, y medio que me obligó a cantar con alguien. Me fue muy bien, y eso me animó a ir formando un grupito”.
“Del Chaco Salteño me vine a Tartagal, el pueblo más grande de la zona. Después del fallecimiento de mi madre, me vine a Salta capital, pero ya cantábamos en todos lados y hacíamos música mientras trabajábamos en otra cosa. Antes de andar en un ómnibus, anduve en un camión. Hice cuatro años como ayudante de camionero, después otros cuatro de camionero y después diez en una empresa de ómnibus en el norte. En los camiones anduve cuando estaba en Salta capital, hacía todo el ramal de Jujuy y Salta. Como mucho llegaba a San Lorenzo o a Santa Fe, porque repartíamos gas. Después hice el servicio militar, y al salir me fui a probar los ómnibus. Volví al norte, a Tartagal, y estuve diez años. Luego, cuando entré en La Veloz del Norte, me vine a Salta capital. En los ómnibus hice media y larga distancia, y ahí llegaba a Buenos Aires y al resto del país. La mejor fue cuando me encargaron ir a Tucumán. Ahí tuve el tiempo y me encontré con gente con la que quería grabar. No había tampoco estudios de grabación como ahora. Por eso están muchas canciones de Horacio Guarany, el Chango Nieto, Mercedes Sosa, los Tucu Tucu, los Cantores del Alba, Los Chalchaleros, Atahualpa Yupanqui… porque musicalizaba el silencio de la ruta cuando manejaba el camión o las noches en el colectivo. Siempre ponía música en el colectivo”, cuenta.
Ese sentido de pertenencia tiene un capítulo muy importante en la fundación Rancho Ñato, con la que Palavecino ayuda a familias que viven en aquellos parajes que él recorría de niño.
En ese marco y con fines solidarios organiza hace años el festival Trichaco, al que han concurrido dos grandes referentes del Chaqueño como Palito Ortega y Leo Dan. Y a ellos se suma el trío rockero La Renga, contactado por José Palazzo, organizador del Cosquín Rock, a pedido de Palavecino. “Fue muy lindo. Me acuerdo de que fuimos a buscar a los muchachos a Salta capital y fui con mi Ford Ranger con caja automática, porque sé que a Chizzo le gustan los autos. En un momento se abrió todo el campo delante de él, frenó y me dijo ʽ¿A dónde me llevás?ʼ, y le respondí: ʽNo te hagas drama, que ahora sale un puma y te va a decir por dónde irʼ”.

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