Matías Casasola, un artista que se nutrió en Salta

El cantante tucumano acaba de editar su nuevo material discográfico “Munay”.

El cantautor tucumano de folclore urbano Matías Casasola lanzó “Munay”, su nuevo disco de estudio compuesto por 12 canciones, de las cuales 9 le pertenecen. Grabado en los estudios de El Chaqueño Palavecino, el disco cuenta con la participación especial de Los del Portezuelo, Facundo Rufino (Canto 4) y José García Alcázar.
“Munay es una palabra utilizada en la cosmogonía andina para representar a la fuerza creadora del amor universal, la que nos da vida, nos sostiene y crea nuestra realidad. Con ritmos folclóricos, aggiornados y mezclados con rasgos de pop, rock y cumbia, el disco recorre múltiples lugares sonoros y conceptuales. Los materiales son conclusiones de etapas. Fue un viaje muy especial y lo pongo en canciones. Despertar la fuerza interior en un viaje de canciones es tal vez un propósito de esta nueva placa”, resumió Casasola.
El tucumano, vivió durante quince años en la capital salteña, y actualmente está radicado en Buenos Aires, desde allí diagrama su carrera al resto del territorio nacional. Es recibido de la carrera de Comunicación Social, en la Universidad Nacional de Salta.
Matías nació en la capital tucumana, aunque hasta los 10 años vivió con su familia en la localidad de Tafí Viejo. Su padre militar fue trasladado a Salta...y así desembarcó en nuestra ciudad.
“Mi madre es profesora de música, fue mi estimulación en esta profesión, en ella rescaté la materia prima. Durante mi niñez formé un dúo junto a mi amigo Pablo Arias, la propuesta la llamamos Los Andantes. Allí recogí mis primeras experiencias sobre los escenarios. Beto Contreras nos adoptó artísticamente y nos llevó por diversos festivales de la provincia. También guardo buenos recuerdos de mis profesores Pancho Canavídez y Laura Serrano. Fueron diez años donde mamé folclore del bueno, recibí sobrado aprendizaje”, sostuvo Matías.
Se define como un predicador del folclore urbano, autor de las temas que incluye en su repertorio.
“Cuando tenía 20 años decidí encarar mi proyecto como solista, no me resultaba nada fácil pero un desafío personal. Luego de un tiempo grabé mi primer disco, que contenía mucha reflexión, mis canciones estaban orientadas a la realidad social. Fue una etapa de trascender miedos, una forma de verme a mi mismo, fue un proceso muy intenso”, acotó el cantante.
“En mi estado mental sentí que necesitaba irme, no era fácil conseguir actuaciones y además clamaba por un etapa de transición. La verdad que después de tres años confirmé que mi experiencia en Buenos Aires es altamente positivo. Me nutrió como letrista y además empecé a componer más canciones folclóricas”, enfatizó.

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