Pitín Zalazar lleva su canto a Buenos Aires

Actuará en el teatro porteño con folclore, pero también con anécdotas.
Evidentemente, Pitín Zalazar no solo es una voz auténtica del cancionero salteño, sino un artista preocupado por consolidar entre las nuevas generaciones de autores e intérpretes la evolución del hombre del interior, “para que haya un contenido humanizante en medio de la tecnología y no un rasgo efímero, sonando fuera de sí mismo”, señala.


Con más de 40 años de carrera sobre los escenarios, Zalazar tiene un lugar indiscutido en el ambiente folclórico local y nacional. “No sé si tengo buena voz, pero me expreso con el corazón. En el balance general de mi carrera estaré eternamente agradecido, porque recibí más de la cuenta, los intereses corrieron a mi favor. La amistad es el mejor contrato que logré en más de cuatro décadas. Mi posición siempre fue de respeto, honestidad y humildad. Son los valores que me enseñó mi padre”, estas fueron las palabras del folclorista Zalazar.
“Por eso aún soy ese niño que va de la mano de su padre, un músico del Chaco salteño abriendo los cinco sentidos para que entre en el alma la naturaleza. Pero también el hombre seguro que no deja de agradecer la generosidad edificante de otros seres, como el Chango Nieto y Roberto Ternán, quienes me enseñaron a sentir que la nostalgia es el alma inexplicable de los hechos de la vida, de la muerte y del amor”, agregó Pitín.
Es el autor de varias canciones de su repertorio y al respecto cuenta: “Me gusta componer, pero jamás incluí más de cuatro temas en mis discos. Tengo un enorme respeto por nuestros poetas, autores y compositores. Mi lenguaje es el canto y en ese contexto selecciono los temas de mis repertorios”.
Luego de sus años con Las Voces de Orán, desde 2001 decidió encaminar su carrera como solista. “Primero grabé un disco para mi familia y para mí con un título que resumía mi realidad: ‘Si el corazón me lo pide’. El público no dudó en aceptarlo y eso me motivó a abrazar aún más fuerte a mi guitarra”, concluyó Pitín.

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