8 de Enero de 1878 Muere el Gauchito Gil

Se llamaba Antonio Mamerto Gil Núñez y pasó a la historia con el nombre con el que todo el mundo lo conoce: Gauchito Gil. Su mito creció de tal manera con el paso del tiempo, que llegó a extenderse desde la provincia de Corrientes a todo el país. Es uno de los íconos más venerados del santoral profano, es decir aquellos que no son reconocidos por la Iglesia, pero si por la gente que los convierten en ‘santos populares’.
Se cree que el Gauchito Gil nació en el departamento correntino de Mercedes, en cuyo cementerio se encuentra su cuerpo desde el día de su asesinato: el 8 de enero de 1878, fecha en que se lo venera como a un verdadero santo popular. Y de la que hoy se cumplen 140 años.
Era hijo de Encarnación Núñez y José Gil de la Cuadra, y algunos identifican -aunque no puede establecerse con seguridad- el 12 de agosto como la fecha de su nacimiento. Sobre su vida y su muerte existen diferentes versiones, pero lo cierto es que se ha transformado en uno de los personajes más emblemáticos y queridos de nuestro folklore.
Eran tiempos de lucha entre liberales (colorados) y autonomistas (celestes) en Corrientes. El coronel ‘celeste’ Juan de la Cruz Salazar refugiaba combatientes para sus filas y Antonio Gil -que adhería a los ideales colorados- fue uno de los que obligaron a alistarse. Pero, como no estaba de acuerdo en formar parte de luchas entre hermanos, decidió huir y refugiarse en el monte. Es a partir de entonces que el mito comienza a construirse.
 En efecto, sus detractores lo acusaron de desertor y de volverse ‘bandolero’. En tanto, sus defensores lo erigieron como un emblemático Robin Hood, que robaba a los ricos para repartir el botín entre los pobres. Unos y otros acompañaban testimonios que daban cuenta de sus actos. Quienes llegaron a conocerlo, contaron que tenía el don de curar imponiendo las manos y que era capaz de hipnotizar sólo con su mirada. Algunas versiones dan cuenta que, luego de permanecer un año oculto, fue apresado por una patrulla. Otros, afirman que por su propia cuenta decidió entregarse a las autoridades comandadas por el coronel Salazar.

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