Ramón Navarro o la vigencia delcanto más anónimo

La directora Silvia Majul retrató la vida de este gran folklorista

El primer contacto que tuvo Silvia Majul -directora de la película Un pueblo hecho canción, que se estrenó el jueves en el Cine Gaumont- con el compositor Ramón Navarro fue a los 6 años, cuando su profesor de guitarra le enseñó las "Coplas del valle". Es esa que dice: "Vengo desde Aimogasta, / pa' Las Pirquitas./ Traigo una flor del aire de la lomita, /pa' mi tinogasteña, niña churita."
Claro, "esa es la primera zamba que aprendemos", dijo Raly Barrionuevo cuando, hace cuatro o cinco años, fue al programa Encuentro en el estudio, a cantar y conversar con el anfitrión, Lalo Mir.

La producción musical de Navarro -"Chayita del vidalero", "Coplas del valle", "Chaya de los pobres" y "Mi pueblo azul", entre tantas otras del ex Quilla Huasi- es tan simple, real y cotidiana en el interior argentino que, a pesar de que este riojano sigue activo con sus 83 años, su obra parece anónima. "Muchas veces -dice en este trabajo documental recién estrenado comercialmente- estoy en un lugar donde se interpreta una canción pero ni digo que es mía. Me encanta que pase eso. Yo he podido expresarme en la copla, pero hay mucha gente que tiene esa misma sensación. «Usted está describiendo mi pueblo», me dicen. Por eso me doy cuenta de que todos mis años de andar guitarreando y componiendo fueron para que pase esto. Nada mejor me puede pasar".
El puntapié inicial de la película fue cuando Navarro cumplió 80 y en su pueblo Chuquis bautizaron a las calles con los nombres de sus canciones. Eso se concretó el 14 de marzo de 2014 con un homenaje.
"Volví, miré el material que traje y le dije a Ramón que quería hacer un documental. Creo que no le gustó tanto lo que estaba haciendo pero yo seguí mi camino -dice Majul-. Me costó conseguir algunos materiales de archivo, como la Cantata riojana [con poesía de Héctor David Gatica, música de Navarro y glosas de Ariel Ferraro] y Los Caudillos [de Félix Luna y Ariel Ramírez, cantada por Navarro]. Pero, al mismo tiempo, aparecieron otras cosas. Cuando Mercedes Sosa hizo el disco Cantora, grabó la «Chaya de los pobres», pero no le gustó cómo quedó. Y cuando su hijo Fabián Matus se enteró de lo que yo estaba haciendo me mandó el tema, que quedó inédito, y me dijo que era para mi película. También tenemos a Chito Zeballos, con Luis Amaya y Domingo Cura cantando «Chayita del vidalero», de un material grabado por directores alemanes. Es una serie que ahora se puede encontrar en YouTube, como especies de videoclips".
Poco a poco don Navarro se fue convenciendo del trabajo de Majul, que tuvo que discernir acerca de la historia que debía contar: el pueblo, la biografía del personaje o el pensamiento del personaje. Un pueblo hecho canción, una película de Ramón Navarro combina esos tres relatos. "Pero me costó tejer la historia del pueblo con la de Ramón. Recién cuando me liberé de esa presión empecé a escuchar lo que él tenía para decir de otros personajes. Además, a veces se subestima a la gente que vive en un pueblo; es la que no sabe nada, la que no vive las cosas. Pero si te ponés a observar al otro te vas a dar cuenta de cuánta sabiduría hay."
Probablemente, quienes nunca hayan escuchado folklore argentino más allá de alguna situación accidental (una radio que suena al pasar, un zapping televisivo) seguramente no tengan registrado el nombre de este compositor. Y seguramente eso le otorgue la grandeza de lo anónimo, aunque tantas obras muy bellas lleven su firma. Para Majul, la clave está en que sus canciones no tienen exclusividad de escenario. Es decir: pueden sonar en el patio de tierra de una casa o en un gran festival, en las voces de los artistas más masivos y comerciales.

Fuente: Nacion

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