Amelia Podetti, 1979 Fallece en Buenos Aires

Amelia Podetti nació en Villa Mercedes, San Luis, el 12 de octubre de 1928, y murió en Buenos Aires hace hoy un cuarto de siglo, el 27 de marzo de 1979. Era hija de J. Ramiro Podetti, jurista de vasta labor en el campo del Derecho Procesal argentino, y de Amelia Lezcano, abogada, docente y publicista. Egresó de la Universidad de Buenos Aires como Licenciada en Filosofía en 1956 con una tesis sobre Husserl, ampliando luego estudios en torno a la filosofía alemana, en especial sobre Kant, Hegel y el mismo Husserl. Estudió en París con Jean Wahl, Paul Ricoeur, Ferdinand Alquié y M. Gouhier. Entre los años 1963 y 1979 ejerció la docencia y la investigación en las universidades de Buenos Aires, del Salvador y de La Plata. Entre otras cátedras que ocupó, fue Profesora de Introducción a la Filosofía e Historia de la Filosofía Moderna en la UBA, de Gnoseología en la Universidad del Salvador, y de Filosofía de la Historia en la ULP. Integró el grupo de investigación “El problema de la significación desde el punto de vista lógico, epistemológico y lingüístico”, en el ámbito de las cátedras Visión III y Visión IV, de la Facultad de Arquitectura de la UBA, de las que además fue docente. También participó del equipo de investigación sobre Historia de la Filosofía Moderna, y entre 1968 y 1976 fue Codirectora del Grupo de Investigación sobre Pensamiento Argentino, ambos del Instituto de Filosofía de la UBA.
Afiliada al Partido Peronista en 1954, durante el segundo lustro de la década de 1960 participó del movimiento intelectual que procuró incorporar al ámbito universitario la vasta labor ensayística argentina, histórica y política, hecha por fuera del campo académico. Eso suponía, entre otras cosas, recuperar y reivindicar el pensamiento y la obra de autores peronistas, católicos, nacionalistas o de la izquierda nacional, excluidos de las aulas universitarias después del golpe de Estado de 1955. Respecto de esta labor, sostenía recientemente el pensador e historiador uruguayo Alberto Methol Ferré: “Amelia Podetti fue de la generación heredera de los Arturo Jauretche, José María Rosa, Raúl Scalabrini Ortiz, Abelardo Ramos, Ernesto Palacio, Eduardo Astesano, Rodolfo Puiggross, Juan José Hernández Arregui y tantos otros; fue una de las cabezas que los prosiguió y renovó en las famosas Cátedras Nacionales de fines de los años 60 e inicios de los 70, que prepararon el regreso de Perón en 1973. Para dolor de todos, Amelia murió joven, cuando ya ejercía un magisterio intelectual dentro de las juventudes del movimiento nacional y popular argentino”.
Para ubicar el momento histórico, cabe recordar que con posterioridad a 1955 se vivía en el ámbito universitario un predominio compartido entre el cientificismo y el marxismo. En el marco de un intento serio de recuperar en los ámbitos académicos una reflexión más arraigada en la cultura nacional, surgió la necesidad de confrontar con aquellos modelos predominantes. En ese sentido, hubo dos artículos de Amelia que suscitaron considerable polémica, y que están inscriptos en aquella controversia: “Ciencia y Política” y “La comunidad disociada y sus filósofos”. El primero objetaba algunos presupuestos del cientificismo; el segundo, establecía un vínculo fuerte entre Hobbes y Marx, advirtiendo sobre los nexos profundos entre ambos pensadores. Esta toma de distancia crítica del individualismo y del colectivismo resultaba congruente con la impugnación que el Peronismo venía formulando desde 1947, al entender la Tercera Posición no sólo como rechazo a la división del mundo en dos bloques antagónicos, sino a las ideologías que servían de sustento a cada uno. De hecho, “La comunidad disociada y sus filósofos” tiene como epígrafe una larga cita de La comunidad organizada de Perón.
Las Cátedras Nacionales que Amelia animó junto a un pequeño núcleo, a su vez, constituyeron uno de los instrumentos decisivos para la “nacionalización” de las capas medias y las juventudes estudiantiles de fines de los ’60 y principios de los ’70. Por primera vez el movimiento nacional generaba una política eficaz para incorporar a vastos contingentes de esos sectores. Militante y cuadro ejemplar del peronismo, Amelia también construyó y condujo el Instituto Ramón Carrillo, de gran importancia en lo que resultó una batalla determinante en la lucha ideológica y del pensamiento, en torno al proceso político que desembocó en el retorno del general Perón a la patria y al poder.
En 1973 Amelia Podetti retomó la publicación y dirigió la revista Hechos e Ideas, órgano de pensamiento político y de Ciencias Sociales, que había cumplido una labor muy significativa en el campo intelectual, bajo inspiración justicialista, hasta 1955. En 1975 fue Directora Nacional de Cultura, creando el Premio Consagración Nacional, que sigue en vigencia, y que recibieron entre otros Leonardo Castellani, Yolanda Ortiz, Ernesto Sábato y Héctor Tizón.
En sus últimos años trabajó sobre el pensamiento latinoamericano, tanto en torno a sus fundamentos y desarrollo, como sobre sus orígenes, en particular con relación al sentido de la historia de América y a algunas de sus primeras expresiones téorico-prácticas, como la utopía mexicana de Vasco de Quiroga. Fruto de esta última etapa es el agudo trabajo La irrupción de América en la historia, de publicación póstuma en 1981, que inaugura un compromiso y esfuerzo -parcialmente fructífero aunque trunco- de pensar el mundo desde nuestra América. Algo así como hacer entendible el mundo para los latinoamericanos y al mismo tiempo hacer entendible Latinoamérica para el mundo. Amelia conoció profundamente el pensamiento raigal de occidente, pero no pensaba como una europea exiliada en el suburbio, sino como una americana mestiza que se sabe parte de la comunidad universal. En este punto fue vital su contribución a una cultura latinoamericana.
Su prematura muerte a los 50 años interrumpió un trabajo intelectual en pleno desarrollo. Han quedado no obstante numerosos trabajos, algunos publicados, pero otros que permanecen inéditos. Su tesis doctoral, en preparación bajo la dirección de Eugenio Pucciarelli, sobre la Crítica de la Razón Pura, quedó inconclusa.
Entre su obra publicada puede señalarse: Husserl: esencias, historia, etnología, editorial Estudios, Buenos Aires, 1969; “Comentario a la Introducción de la Fenomenología del Espíritu”, con traducción anotada del original alemán, Facultad de Filosofía y Letras UBA, 1978; La irrupción de América en la historia, Centro de Investigaciones Culturales, prólogo de Armando Poratti, Buenos Aires, 1981; El pensamiento de Lévi-Strauss. Una visión crítica, Oficina de Publicaciones del Ciclo Básico Común, Eudeba, Buenos Aires, 1997.


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